Un bonaerense radicado en Italia fabrica el mejor avión ultraliviano del mundo: “Empecé de cero en el garaje de mi casa”

 

 

Alberto Porto nació en 1966 en la ciudad de Rojas, Provincia de Buenos Aires. A los 24 años, luego de recibirse de ingeniero aeronáutico en la Universidad Nacional de La Plata, emigró a Italia. En 2008 empezó a diseñar su propio avión en el garaje de su casa. Así nació el “Risen”, el ultraliviano que según la prensa especializada domina el segmento por mucha diferencia.

Alberto Porto contó: “En Italia empecé trabajando para una fábrica accesorios para calefacción. Un año después puse una empresa que hacía trabajos de ingeniería aeronáutica, con representación de una empresa estadounidense”.

Sobre los inicios del avión Risen, recordó: “Empecé de cero a trabajar en 2008 y en 2012 voló el primer prototipo.  Ahora tengo mi propia compañía que produce aviones. Hasta ahora llevamos entregados 20 aviones ultralivianos a clientes”.

“Alisport”, la empresa del ingeniero rojense de 54 años, se encuentra ubicada en Cremella, una localidad de la región de Lombardía perteneciente a la provincia de Lecco, ubicada a unos 50 minutos de Milano Centrale.

“Nuestro avión Risen es el mejor en la categoría, muy superior al resto.  Es el avión más eficiente de la categoría, su performance es inalcanzable para la competencia porque no hablamos de una pequeña diferencia sino de una o dos generaciones adelante”, aseguró Porto.

Y destacó: “A paridad de velocidad, nuestro avión consume la mitad de combustible que los de la competencia. Obviamente como tiene menos resistencia, tiene un 35 por ciento más de velocidad”.

En cuanto a la velocidad del Risen, su creador detalló: “Con motores de igual potencia y a nivel del mar, el Risen vuela a una velocidad crucero de 305 kilómetros por hora, mientras que el mejor de la competencia lo hace a 250 km/h. Los aviones ultralivianos comerciales como los Cessna o los Piper son mucho peores en cuanto a eficiencia”.


El desafío de industrializarse

A pesar del reconocimiento mundial, Alisport continúa fabricando aviones de manera bastante artesanal, lo que acota su capacidad de producción para hacer frente a la demanda.

“Nosotros empezamos de cero con un producto totalmente nuevo y ahora estamos intentando industrializarnos porque tenemos muchos pedidos pero armar cada avión nos insume muchas horas de trabajo. Ese pasaje de lo artesanal a lo industrial requiere de muchos capitales”, explicó Porto.

“Nosotros crecemos el 30% de la producción anualmente pero podríamos hacerlo mucho más porque hay mucho pedidos”, remarcó.

Y detalló: “Ahora estamos produciendo el avión número 24 y ya tenemos 32 vendidos. Cuando ponemos un avión en producción nos demanda entre 6 y 8 meses. El objetivo sería reducir ese tiempo a la mitad, poder fabricarlo en 3 meses”.

 

Su relación con Argentina

Aunque se fue a Italia hace más de 30 años, Alberto Porto regresa a Argentina todos los años para visitar a su madre que todavía vive en Rojas.

“Yo estudié allá y el país siempre está en mi corazón pero tuve que decidir mi futuro.  No podría haber hecho la misma carrera en Argentina, seguramente tendría que haber emprendido con otra cosa y posiblemente me hubiera ido bien porque nunca me quedé dormido”, opinó el ingeniero.

De todos modos asegura que en el país “no podría haber hecho un avión como el Risen” porque “no se consiguen los materiales y además los cambios de reglas de juego perjudican mucho a las empresas”.

Como ejemplo puso a Augusto Cicaré que produce helicópteros en Saladillo. “Estando afuera, sé muy bien que es un luminar de los helicópteros, fue un pionero en un tipo de helicópteros y la gran mayoría de los fabricantes en el mundo lo copiaron. Está claro que se hubiera estado en Estados Unidos hoy su empresa sería una multinacional.  No tiene nada de malo porque quizás él es muy feliz e hizo todo lo que quiso”, expresó.

Y continuó: “Yo me fui afuera, pienso estar triunfando pero tuve que dejar muchas cosas. Me tuve que construir una vida de cero y para salir adelante prácticamente tuve que renunciar a mi familia prácticamente porque dedique mucho tiempo a este proyecto”.

Porto desechó la posibilidad de iniciar algún proyecto para fabricar aviones en Argentina y contó una experiencia que tuvo en 2017. “Crucé el Atlántico para llevar un avión a Uruguay, algo que para muchos era imposible pero no sabían lo adelantado que estaba el Risen. En ese viaje fui a Córdoba, hablé con el responsable de Fadea (Fábrica Argentina de Aviones), le hice una propuesta escrita para construir aviones en Argentina para ciertos mercados. Yo planté que quería estar afuera de todo lo que fuera político”, contó.

Y lamentó: “Pero después nunca pasó nada, ni me llamaron. En Fadea muchos no podían creer que yo hubiera logrado todo esto sin medios y en el garaje de mi casa”.

Fuente; todoprovincial

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